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Tentación


A veces desearía que todos mis sueños se volvieran realidad, porque son perfectos, creados por mi mente cuando mi físico recibe poco estimulo, cuando mis deseos comienzan a trabajar sobre mi cuerpo…

Con tan solo tenerla cerca sentía ganas de abrazarla, viéndola hablar me moría de ganas por callarla mordiéndole la boca, siempre que la tenía a mi lado me sentía débil, pero lo suficientemente fuerte para resistir la tentación de hacerla mía. Entonces la busco, me acerco, y me la llevo separándola de todos las que la rodean para tenerla sola y exclusivamente para mí.

-¿Por qué me traes aquí? – dijo curiosa evitando mi mirada según ella “intimidante” como siempre…

-Porque no quiero que nadie nos moleste mientras “hablamos”- le contesté haciendo énfasis en lo que hacíamos en ese momento.

Después de una larga conversación, carente de mucho sentido, cada una volvemos a lo nuestro.

 

Nuestras conversaciones en persona siempre son cortas y nuestros temas no varían mucho, probablemente porque apenas empezamos a conocernos. Aún así yo se que todo esto cambiará con el tiempo, porque aunque falten palabras sobran los juegos físicos, pero no estoy segura de lo que serán para ella.

 

Días más tarde en el cumpleaños de un amigo en común, cuando la fiesta está en su punto álgido y la gente está ebria y no se entera de nada, aprovecho otra vez y me acerco donde está ella sentada, un poco apartada de los demás, entonces agarro su mano y la volteo para poder observar la palma de la misma, comienzo a jugar, y digo estupideces referentes a sus dedos, sus uñas, cuando simplemente estoy pensando en lo ágiles que podrían ser en mi cuerpo si aquello ocurriera algún día…

Hoy me siento fuerte, pero para atreverme a hacer algo, no para resistir las ganas, ágilmente me deslizo de mi puesto acercándome a ella, sin soltar su mano la pongo en mi cintura haciendo que me agarre y ambas manos las coloco en su rostro acercándolo al mío, le doy un cálido y húmedo beso en los labios, esperando un rechazo que nunca llegó, correspondía desesperadamente a lo que hacía.

-Abre tu boca- le exigí, sin negarse lo hizo y pude introducir mi lengua en ella, apretó mi cintura y me acercó hacia su cuerpo haciéndome quedar totalmente pegada a ella, mis manos no se contuvieron, sigilosamente las llevé a sus senos, encima de su entallada camisa, eran perfectos, con solo rozarla se estremeció, pero sin intenciones de detenerme continúo besándome, quité su camisa, y metí mis manos por debajo de su sujetador, sus pezones estaban duros,  mi boca bajo a su cuello, besándolo y lamiéndolo dejándolo impregnado de mi saliva, no paraba de jadear y apretarme la espalda, al igual que sus piernas se movían con inquietud rozando entre las mías, haciendo cada vez más agitada mi respiración.

Continúe descendiendo, esta vez a sus senos con mi lengua simplemente levantando su sostén, dejando al descubierto sus preciosos pechos, acariciándolos con mis labios y chupándolos mientras mis manos se encargaban de despojarla de su tan ajustado y molesto pantalón, para dejarla simplemente en bragas.

Introduje una de mis manos en ellas, estaba mojada, me di cuenta que no era algo que solo yo deseaba con desesperación, frotaba su clítoris, acariciaba sus labios y ella se movía haciendo que mi mano rozara más de lo que yo lo hacía, sabía lo que quería, decidí complacerla metiendo dos de mis dedos, estaba caliente y húmeda, deseosa de más sensaciones. Para ello bajé haciendo a mi lengua dueña de su control y placer, estaba empapada, cada vez sentía más humedad corriendo por su entrepierna.

 

Mientras ella acariciaba mi cabello, y sus dedos rozaban parte de mi cuello, cosa que me hacía estremecerme, me apartó de su intimidad para empezar con un salvaje frenesí de besos, esta vez colocándose ella encima mío.

 

Sin pedirlo su lengua empezó a jugar con la mía, mientras delicadamente acariciaba despacio desde la rodilla hasta mi entrepierna, desabrochando mi pantalón y, esta vez metiendo ella su mano dentro de mis bragas. Me sentía caliente, estaba empapada, y avergonzada de pensar lo que ella tendría en mente viéndome así, viendo las expresiones en mi cara, hizo lo mismo que yo en ella, y dejó de importarme totalmente. Me dejé llevar y me entregué al placer, sin parar de tocarla, y ella hacía lo mismo…

-Va despierta, es hora de ir a clase – Dijo mi madre sacudiéndome de la cama

-Vale, voy a vestirme- le respondí un poco enfadada echándola de mi cuarto y  cerrándole la puerta en cara. No podía creer que había sido solo un sueño, todo fue tan real, podía confirmarlo con solo desnudarme tocar y observar mi cuerpo… Los efectos que esa chica ocasionaba en mi eran verdaderamente impactantes, y juré que cuando volviera a pasar algo así no sería en un sueño.

 

 

M.A

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